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Robo de identidad, un tema más grave de lo que parece

El robo de identidad aumenta diariamente.

Según datos de Banxico, nuestro país ocupa el octavo lugar

a nivel mundial en este delito.

En el 67% de los casos es debido a la pérdida de documentos;

63% por el robo de carteras y portafolios

y el 53% por información tomada directamente de una tarjeta bancaria.

El uso cada vez más generalizado de Internet

y el almacenamiento en la nube,

además de la masificación de dispositivos conectados a la gran Red,

como los smartphones y las cientos de aplicaciones (apps)

que bajamos en ellos, nos han significado muchos retos

a nivel social en cuanto al resguardo correcto

de nuestra información y de los datos personales.

Se dice que cuando algo se ha publicado en la Red

ya es del dominio público, cuando no debería ser así,

a menos que uno como usuario así lo quiera.

Muchos nos hemos resistido a creer esto,

pero el crecimiento de engaños

para cometer toda clase de fraudes en Internet

se ha incrementado y nos pone en alerta,

además de que nos exige estar mejor informados.

No es para menos.

Según datos de la Comisión Nacional en Defensa de los Usuarios de Servicios Financieros (Condusef),

en 2018 en México se reportaron alrededor de 3.5 millones de casos de robos de identidad.

El estudio también resalta que los usuarios de la banca

tardan un promedio de más de 100 días en darse cuenta

de que su identidad ha sido suplantada, por lo cual,

para prevenir este delito, es más que urgente

mejorar el control de la información personal

y no compartir nunca, bajo ninguna circunstancia, información personal.

¿Qué es el robo de identidad?

El robo o usurpación de identidad

es la acción ilegal de apropiarse de los elementos de identidad

-o identificadores- de otra persona

con el fin de hacerse pasar por ella,

para después, llevar a cabo actos ilícitos,

sobre todo de carácter financiero.

Un elemento que destacar en el robo de identidad

es que en nuestro país no está tipificado como delito

en el Código Penal Federal, además de que no hay

un solo criterio en los tipos penales

que definan esta conducta en los 32 estados de la República Mexicana.

Dado lo anterior, al no haber uniformidad en los criterios,

las sanciones son distintas en cada una de las entidades

que han tipificado hasta ahora la usurpación de identidad como delito:

Ciudad de México, Baja California, Estado de México, Tlaxcala, Quintana Roo y Jalisco.

Esta falta de uniformidad sobre el tipo penal

del robo de identidad tiene varias repercusiones,

entre ellas, las mediciones que se hacen para conocer

cuál es la incidencia real de este delito en México.

La información que conocemos hoy en día no es tan confiable,

por ello, podemos suponer que su incidencia

es más alta que la que reporta la Condusef.

Por todo lo anterior, debemos estar más alertas que nunca.

Para controlar y cuidar la identidad personal

es necesario tener presente

cuáles son los identificadores con los que contamos,

no prestar nunca nuestras credenciales y/o tarjetas bancarias

e informar enseguida a la autoridad en caso de extravío, pérdida o robo.

No habilite su ubicación nunca ni pregone fechas importantes para usted y su familia.

No estará de más darse de alta en servicios de alerta, como el Buró de Crédito y Círculo de Crédito, con el fin de conocer si hay movimientos financieros a nuestro nombre. Lo mismo puede hacerse en plataformas como el buscador de Google, que da la posibilidad de generar alertas para saber al momento que su nombre aparece en alguna página de Internet con fines de usurpación, desprestigio o para acceder a datos personales.

El mejor consejo, ahora que las redes sociales están tan de moda, es ser muy desconfiado: no aceptar a cualquiera como amigo, sobre todo si no lo conocemos; manejar bien la parte de confidencialidad de datos en cada red, y no compartir toda su información públicamente. No habilite su ubicación nunca ni pregone fechas importantes para usted y su familia (como cumpleaños), así como información financiera y de viajes.

Cuando ya ha sido víctima de robo o suplantación de identidad, lo mejor es hacer un recuento de hechos, denunciar los acontecimientos ante la autoridad correspondiente, el Ministerio Público, y colaborar en todo momento con las entidades financieras y/o comerciales sobre el hecho cometido. Por último, claro está, dar de baja cuentas y tarjetas bancarias.

RECOMENDACIONES

Aquí algunas sugerencias para evitar el robo de identidad:

  1. Evitar compartir datos y fotocopias de las credenciales de identificación más importantes. No es que no se pueda hacer, pero debe estar plenamente justificado.

  2. Nunca dar información por teléfono, sobre todo cuando es de carácter financiero. Por lo regular los bancos no piden datos por esta vía.

  3. Ocultar el NIP de las tarjetas y cuidar que nadie los vea cuando se ingresan en la terminal bancaria.

  4. No recibir ayuda de extraños en cajeros automáticos. De preferencia, acudir acompañado.

  5. En la Red, ingresar solo a sitios seguros. El mejor tip para llevar a cabo esto es fijarse que en el navegador aparezca el HTTPS. La S después del HTTP es el sello de seguridad.

  6. No olvidar que los bancos nunca solicitarán información por correo electrónico, además de que no pedirán ingresar a ligas Web para actualización de datos.

  7. En el correo electrónico, no abrir mensajes de desconocidos ni descargar archivos adjuntos que no se hayan solicitado.