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Ni usadas, ni acostumbradas. Las mujeres indígenas ante el sistema

Si tienes que sacar un tiempo extra para leer esto, después de haber servido la comida a todas las personas de tu familia porque eres mujer; si tienes que ser mejor que tus otros compañeros, porque debes demostrar que eres “tan capaz como los hombres”; si en una reunión familiar nadie escucha tu voz porque las mujeres deben estar en la cocina; si has escuchado cómo intentan insultar a un gay diciéndole que es “niña”, incluso si tú misma has insultado a un hombre diciendo eso; si tus papás querían un varoncito y no una niña, porque los varones mantienen el apellido; si no te permiten cancha pareja para contender por un puesto político, porque eres mujer; si debes desarrollar la habilidad de trabajar y atender la casa, aunque trabajes más que el varón; si le enseñas a tus hijos que los hombres no deben llorar, pero les permites que puedan golpear, violentar, decidir sobre el cuerpo de otra mujer y exigir a las mujeres un disfrute limitado de su sexualidad, mientras ellos pueden estar con quien sea sin que reciban descalificaciones por eso; si has sido golpeada, abusada, acosada o juzgada por ser mujer; si has perdido a una amiga o familiar por el feminicidio; si te sientes ofendida porque este gobierno cubre de vallas el Palacio Nacional, pero echa a las mujeres de Guerrero a los leones, apoyando la candidatura de un presunto violador; si te pasa todo esto y más, eres consciente de por qué este día es una fecha para recordar nuestra lucha, no para celebrar ni para que nos digan cosas hermosas por ser mujeres. No necesitamos que nos digan cosas hermosas para seguir sometidas a un sistema, exigimos la igualdad ante la ley y ante una sociedad que sigue anclada a mentalidades e intereses de personas que ya no viven, pero que nos condenaron a regirnos por sus valores.
Entre todas las asignaturas pendientes que tenemos, están nuestras mujeres de los pueblos originarios. En un afán de proteger a las comunidades indígenas, manteniéndolas aisladas del progreso natural que experimentan todas las civilizaciones, idealizando y romantizando su situación de subdesarrollo como algo tradicional y folclórico, se estableció constitucionalmente que los pueblos indígenas puedan regirse por usos y costumbres. Esto es algo inofensivo e incluso hermoso cuando implica proteger tradiciones como bailes, artesanías, vestidos tradicionales, la riqueza de sus recursos naturales y sus idiomas, pero es nefasto cuando significa condenar a personas a formas de trabajo tan arcaicas que hacen que ya no sean competitivos en el mundo globalizado en el que vivimos, o cuando usos y costumbres de algunas sociedades significa que mujeres sean tratadas con desigualdad, sean violadas, raptadas y sometidas legalmente, todo en virtud de una sociedad patriarcal que no se ha actualizado en la lucha por la igualdad de todos los seres humanos.
Así como debemos luchar para que las personas de México abandonemos formas de vida basadas en la mentalidad y circunstancias del pasado, se debería cimbrar en las poblaciones indígenas todos esos usos y costumbres que atentan contra los derechos humanos, porque no hay tradición que sea más valiosa que una vida humana.
Actualmente, tenemos incontables comunidades en México donde aún se acostumbra que hombres rapten a adolescentes, pagando luego por ellas una dote y dejando la ofensa resarcida. Otros lugares donde la mujer debe ser sometida a una prueba de virginidad en la noche de bodas, situación ante la cual, si resulta no ser virgen, es vejada, golpeada y dejada en descrédito ante toda la comunidad. Tenemos aún tradiciones como las muxes, que deben estar sometidas al servicio y cuidado de sus padres, pero que no pueden casarse porque así lo marca la tradición, incluso en ocasiones son rechazadas por otras mujeres.
Lamentablemente, para romper con esas tradiciones inhumanas y muchas otras que permiten la opresión de la mujer, se debe empezar por concientizar a esa misma mujer, porque las mujeres participan de esos sistemas misóginos, validando los abusos hacia otras mujeres u otras personas en desventaja. Así, nos convertimos en víctimas y cómplices del abuso que nos ha sometido a tantas injusticias.
Los usos y costumbres que rigen las comunidades indígenas deben ser sometidas a la lupa de los derechos humanos y deben actualizarse, como debe actualizarse toda la sociedad. Debemos dejar de ver a los pueblos indígenas con ojos románticos y arqueológicos, para verlos con respeto como iguales que son, con los mismos derechos de ser respetados y protegidos, pero también con los mismos deberes de responder como miembros de una sociedad que no se quedó en el Siglo XVI. ¿Cuándo haremos conscientes a los pueblos indígenas de que el abuso de la invasión y saqueo de la época virreinal, se ha perpetuado con la condena al subdesarrollo y al anacronismo falso en el que hemos dejado a los pueblos indígenas y, con ello, de manera especial a quienes más han sufrido todo tipo de explotación y abuso: las mujeres indígenas?
Muchos de esos usos y costumbres son los que normalizan el abuso hacia las mujeres, los que hacen que un gobierno anacrónico no sepa escuchar la voz de las mujeres, porque muchos de los representantes del pueblo adolecen de los mismos bloqueos mentales y prejuicios que someten a los pueblos indígenas a la traición que los ha hecho creer que está bien que en todo se sigan rigiendo por lo que creían personas de hace quinientos o doscientos años. No es justo para nadie ser sometido a anclarse en una época pasada, no es justo que a las mujeres indígenas se les siga enseñando que está bien estar sometidas al varón, que si no huyen de sus pueblos para estudiar en las ciudades, podrían ser raptadas por un hombre que al no tener ninguna virtud, decidió tomar a la fuerza lo que debió haber ganado con amor y respeto. No podemos permitir que una mujer más sea acarreada con una olla quebrada cuando no pasa la prueba de la sábana manchada de sangre en la noche de bodas. No podemos permitir que más muxes tengan que vivir sin derecho al amor de una pareja y a formar una familia, mientras sostienen todo el peso de la familia. Es momento de tomar conciencia de que no podemos seguir permitiendo que, por usos y costumbres, una mujer deba estar condenada al trabajo de la casa, no porque el trabajo de casa sea indigno, sino porque es inmoral que sea la única aspiración de una mujer.
Las mujeres indígenas deben tener la oportunidad de llevar la vida que quieran llevar, de optar por la carrera que deseen, sea esta el derecho, la física cuántica, la manufactura de artesanías, la fotografía, pilotaje de aviones o administración del hogar, pero que todo sea producto de una opción libre de la mujer, no de una imposición.
El feminicidio que está apagando diez vidas diarias, es la culminación de una serie de abusos que empiezan cuando a una persona se le da perder sobre la otra y cuando a la persona abusada se le convence de que así deben ser las cosas. Este es un día para que recordemos que no debemos ser usadas y que no nos acostumbremos a ningún tipo de abuso, que no nos acostumbremos a los usos y costumbres, si no son capaces de pasar ante el escrutinio de una sociedad que, poco a poco va tomando conciencia de que sólo cuando nos entendamos y respetemos como personas, sin importar el sexo, podremos alcanzar a ser una sociedad justa, digna, de derecho y realmente humana.
DIA DE LAS MUJERES 2021

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