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Los muertos no votan

La primacía de la Salud Pública y los DD.HH. en medio de los comicios electorales a nivel nacional
La manera cómo se aborde el tema de la pandemia definirá el lugar que cada país ocupe dentro de la geopolítica; por ello, la importancia trascendental de la clase política al atravesar un umbral tan incierto como el que estamos cruzando es, quizá, mayor que nunca. Las decisiones que se tomen o no, tendrían así unas repercusiones inimaginables, lo que nos hace ver claramente nuestra necesidad de la exactitud de la ciencia, el análisis de otros casos y el aprendizaje de situaciones similares en nuestra historia, para poder salir de esta situación salvando a la mayor cantidad de habitantes. Debemos entenderlo: estamos atravesando una pandemia que está diezmando a la humanidad. Todos hemos sido azotados, ricos y pobres, han muerto miles de personas pobres y han muerto también ricos. Nuestros corazones están con ustedes, desde el señor Presidente, a quien deseamos una pronta recuperación, o el señor Slim, que ha invertido muchísimo en la búsqueda de una vacuna contra la pandemia, también a cada persona que ha fallecido, desde Víctor, fallecido tres meses después de su feliz matrimonio, o Rafael, fallecido un mes después que su hermano. Estamos con cada familia que ha despedido a una abuelita, a un abuelito, estamos con aquellos que fallecieron en la soledad, estamos con los que en este momento tienen miedo en un hospital. Los buenos sentimientos y la humanidad, el respeto al otro, con todo lo que es el otro es, la búsqueda de la paz y la cooperación internacional son elementos que debemos enarbolar siempre, pero sobre todo en estos momentos.
Las personas que han comparado los muertos diarios de esta pandemia con los muertos por otras causas no toman en cuenta que la pandemia tiene solamente un año y pocos meses de haber iniciado y con medidas de contención que se han ido agotando, con desobediencia civil y decisiones erráticas de varios gobiernos que se encuentran en la mira de la comunidad internacional por su pésimo desempeño y sabias decisiones de otros gobiernos que actualmente son modelo o al menos valiosos casos de estudio.
A lo largo de esta pandemia hemos visto cómo algunos gobiernos han demostrado una especie de peligrosa lentitud para tomar decisiones valientes y bien orquestadas con el fin de asegurar la vida de las personas. Primero se buscó apostar por la inmunidad de rebaño, la cual desde el inicio fue desechada por la comunidad científica internacional al considerarse que ello implicaría un número altísimo de muertes, como estamos viendo después de casi un año de decisiones que no seguían las recomendaciones de los que han demostrado ser los mejores expertos en la materia y, por otra parte, una posición, en el mejor de los casos paternalista, de no comunicar a la población la realidad en toda su crudeza, para que toda esta asumiese conductas responsables.
Cuando Boris Johnson en Reino Unido llegó a los cien mil muertos, después de haber estado gravemente enfermo, el Primer Ministro asumió la responsabilidad de las muertes acaecidas. Aquí hemos sobrepasado ciento cincuenta mil y la Secretaria de Gobernación dice que la pandemia se está domando, como lo dijo el señor Presidente. Eso carece de bases lógicas para afirmarlo. La pandemia va en franco crecimiento, aquí en Puebla vamos subiendo. Cuántos poblanos más tendrán que morir? Si comparamos las pandemias de la Gripe de 1919, la pandemia de 2009 y esta, podremos entender las razones para preocuparnos de que ya no sigamos cometiendo los mismos errores:
Considerando la cantidad de enfermos durante la A) Pandemia de 1918, los muertos, y el comportamiento de los gobiernos y las poblaciones, (incluido el hecho de que hubiese o no hechos bélicos) y B) los mismos elementos durante la Pandemia de la H1N1 2009, durante el gobierno en México de Felipe Calderón, en un país en camino a la pluralidad, no al estado totalitario, C) junto con estos elementos hasta el momento en el actual gobierno federal y estatal, con serios y alarmantes señalamientos de mal manejo de la pandemia y uso político de la pandemia por el virus SARSCOV-2, que hasta el momento ha causado arriba de dos millones de muertes según los informes al inicio de la segunda ola y tercera ola en algunos lugares. Loa datos son muy fuertes, los datos son alarmantes. Estamos en un momento crucial, insisto.

La ciencia nos dice que debemos mantener sana distancia, todos debemos dar el ejemplo, no hay que minimizar, si cometemos un error, no debemos defender que no nos equivocamos, debemos anotar el error y seguir adelante aprendiendo del error y haciendo las cosas según la ciencia, no según conveniencias políticas o económicas.
Una situación que está llenando de tensión política y está dividiendo a los mexicanos en un tiempo en que deberíamos estar unidos es la pandemia. Y por ello, aunque lo ideal sería pausar las campañas electorales, tendríamos que buscar al menos adaptarnos al máximo a los nuevos criterios de nueva normalidad en el momento en que vamos en crecimiento casi exponencial de casos fatales por la COVID-19. En estos momentos vemos la inestabilidad de la política empeorada por la enfermedad de importantes personajes, vemos la fluctuación de las fuerzas geopolíticas. Hemos ido alejando nuestros intereses de ir en la dirección de un capitalismo inclusivo, con naciones como Alemania, Reino Unido, Canadá, Estados Unidos después de la lamentable pausa democrática del señor Donald Trump, Finlandia, Irlanda, Nueva Zelanda, Islandia, para pasarnos al club de los gobiernos del populismo y la corrupción como Nicaragua, Venezuela, Irán y otros, quienes han desarticulado el aparato estatal dejando a la población desprotegida. Geopolíticamente nos alejamos del desarrollo y nos dirigimos hacia el fondo del populismo, cuando no nos damos cuenta de que los servidores públicos trabajamos para todos, sin importar partidos políticos. Los partidos políticos son solamente un convencionalismo, pero ante todo, somos seres humanos.
La situación de las elecciones intermedias es una realidad que no podemos seguir viendo de soslayo. En estos tiempos de confinamiento, los servidores públicos deben ver que si no pudieron avanzar en sus proyectos, lo más sano debería ser darle el lugar a otra persona. Debemos dejar de ver al servidor público como una figura de poder, para verlo como alguien que está para ayudar a los demás y ser un empleado de la ciudadanía. Un buen servidor público merece una recompensa, como cualquier empleado, pero alguien que busque ser millonario, debe buscar ser empresario y un buen empresario, como los que necesitamos en México, como muchos que hacen avanzar al país, pero no debe ser político, porque seguirá lastimando al país. Debemos buscar cómo unir a las personas a proyectos progresistas, sin poner en riesgo la salud. Los líderes deben ser ejemplo de comportamiento responsable durante la pandemia. Ahora no debemos discutir sobre si debemos usar o no los cubre bocas, actualmente se está recomendando usar dos cubre bocas. A ese grado de riesgo estamos. Por eso también debemos apoyar la educación de la población para afrontar la pandemia. Así como cuando vino la pandemia del SIDA, así debe haber campañas para transmitir información a la población, para que puedan realizar adecuadamente el lavado de manos, que conozcan la situación que se vive y plantear soluciones. Pero todo debe hacerse de acuerdo a la ciencia y recordar que la historia se rememora para aprender de ella, no para repetirla. Si seguimos este rumbo en el que ponemos a la política antes que los Derechos Humanos, la salud y la vida de los habitantes, pronto duplicaremos o hasta triplicaremos la cifra de muertos y los muertos no votan, pero sí dejan familias que recordarán qué político les falló y qué persona demostró que no estaba a la altura a la que deben estar los líderes que están avanzando junto con la humanidad en este duro momento.

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